{"id":403,"date":"2023-04-15T16:10:18","date_gmt":"2023-04-15T20:10:18","guid":{"rendered":"https:\/\/rupailaf.cl\/?p=403"},"modified":"2023-04-15T16:10:18","modified_gmt":"2023-04-15T20:10:18","slug":"seduccion-de-los-venenos-2008","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/rupailaf.cl\/index.php\/2023\/04\/15\/seduccion-de-los-venenos-2008\/","title":{"rendered":"Seduccion de Los Venenos (2008)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-404\" src=\"https:\/\/rupailaf.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/seduccion_de_los_venenos.jpg\" alt=\"\" width=\"396\" height=\"295\" srcset=\"https:\/\/rupailaf.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/seduccion_de_los_venenos.jpg 396w, https:\/\/rupailaf.cl\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/seduccion_de_los_venenos-300x223.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 396px) 100vw, 396px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Contraportada del Libro \u201cSeducci\u00f3n de los Venenos\u201d \u00a0con rese\u00f1a de Fernanda Moraga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Art\u00edculo Camila Albertazzo<\/u><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/laprimeravertebra.com\/roxanamirandarupailaf\/#:~:text=%E2%80%9CSeducci%C3%B3n%20de%20los%20venenos%E2%80%9D%20es,la%20columna%20vertebral%20del%20libro\">https:\/\/laprimeravertebra.com\/roxanamirandarupailaf\/#:~:text=%E2%80%9CSeducci%C3%B3n%20de%20los%20venenos%E2%80%9D%20es,la%20columna%20vertebral%20del%20libro<\/a>.<\/p>\n<p>Se cumple la profec\u00eda y derramo la tinta por los ojos. \/Escribo sin aliento\/ distray\u00e9ndome\/en las vacas que atraviesan este puente, \/en donde ya no se oyen mugidos,\/sino gritos,\/de una lanza clavada en la costilla\/que se\u00f1ala con sangre\/las muertes\/que seguirme. \/Ak\u00fakayealu nga troyz\u00fcngu fey wutrunwntuf\u00edn tichi n\u00fcp\u00fcng ta\u00f1i ng\u00e9p\u00fcle\/T\u00fcf\u00e1 ta ngenoney\u00e9n wir\u00edkameken\/ welukintumeken\/ t\u00fcfichipu wakap\u00fcle rumenefilu fachi kuyk\u00fayeng\u00fcin\/ chew ta allke\u00f1ngewenomun mamak\u00fcn\/wir\u00e1r may nga m\u00fclet\u00fay t\u00fcyechi wayk\u00ed \u00f1i wir\u00e1r \u00fcch\u00e1fkonk\u00fclelu kaz\u00edmu ngat\u00ed tichi tu p\u00fcllome\u00f1n inayaw\u00fcletew ta i\u00f1che eng\u00fcn<\/p>\n<p>Estos son los primeros versos del libro \u201cSeducci\u00f3n de los venenos\u201d de la escritora chilena Roxana Miranda Rupailaf; poeta osornina, profesora de castellano, mag\u00edster en literatura y heredera de una tradici\u00f3n po\u00e9tica heterog\u00e9nea, subversiva y descolonizadora. Este texto, publicado en el a\u00f1o 2008, recoge una veta simb\u00f3lica y al mismo tiempo ling\u00fc\u00edstica, insurreccionando los saberes y descorriendo el tupido velo de la violencia del per\u00edodo de la colonia. \u201cSeducci\u00f3n de los venenos\u201d es un texto escrito en espa\u00f1ol y mapuzung\u00fan, lengua del pueblo mapuche. El poemario se abre en tres partes: serpiente de sal, serpiente de Tierra y serpiente de agua, y constituyen un correlato, la columna vertebral del libro.<\/p>\n<p>La serpiente, s\u00edmbolo presente en todo el discurso, es el agente mediador que une estos dos mundos, logrando acercar la mirada ancestral ind\u00edgena con la clave cultural occidental, el canon, que se enlaza en el libro para descubrir el verdadero discurso descolonizador1.<\/p>\n<p>El poemario abre con el texto liminal \u201cSe cumple la profec\u00eda\u201d, adelantando su tenor m\u00edstico, para luego, en el primer poema del primer apartado, agregar \u201cCome la manzana\/ mi querida\/ Suelta la baba-rojo\/ en las dos llamas\u201d. (22). Este texto inicial, adem\u00e1s, est\u00e1 acompa\u00f1ado de una cita del g\u00e9nesis, cap\u00edtulo III vers\u00edculo 5 que dice \u201cserpiente: Sabe empero, Dios, que en cualquier tiempo que comer\u00e9is de \u00e9l, se abrir\u00e1n vuestros ojos y ser\u00e9is como dioses, conocedores de todo, del bien y el mal\u201d (22). En esta aproximaci\u00f3n al texto hay una intenci\u00f3n clara de subvertir los discursos, descolonizando en esta acci\u00f3n, la lengua y su historia. Si pensamos en los versos \u201cCome la manzana, mi querida\u201d observaremos que ling\u00fc\u00edsticamente la hablante, con el imperativo, se reconoce serpiente. Luego en el cuarto verso de este poema introductorio anuncia \u201cdev\u00f3rate los frutos\/en fuego\/ y mu\u00e9strale el deseo\/ a los que duermen\u201d (22) en donde aparece claramente el rol de las mujeres para la serpiente: Descubrir el deseo, tentar con su monstruosidad y sus ciclos inmanentes.<\/p>\n<p>En el poemario de Miranda Rupailaf conviven las figuras de la historia sagrada de la tradici\u00f3n judeo-cristiana con las pulsiones insurreccionales del pueblo mapuche al que pertenece Miranda Rupailaf. La mujer de Lot, Dalila y la misma eva son sujetos l\u00edricos que aparecen en los apartados de la obra y lo que dibuja sus m\u00e1rgenes, es este conflicto en movimiento de la lengua. Juan \u00d1anculef Huaiquinao en su libro \u201ctayi\u00f1 mapuche kim\u00fcn epistemolog\u00eda mapuche \u2013 sabidur\u00eda y conocimientos\u201d.<\/p>\n<p>La lengua o idioma mapuche se denomina mapudugun, concepto que proviene de la palabra mapu, que significa tierra, territorio y tambi\u00e9n la materia desde el punto de vista filos\u00f3fico mapuche, aunque no hay palabra en el mapudugun que signifique materia. La palabra zugun\/dugun significa \u2018el habla\u2019, la voz, la energ\u00eda que incide en el otro para comunicarse. Tanto la lengua mapuche, como la filosof\u00eda, el pensamiento, la religiosidad y la cultura mapuche, constituyen un gran todo inseparable, que no se puede dividir, ni separar. (22)<\/p>\n<p>Si pensamos en la importancia de la lengua que plantea \u00d1anculef y que evidencia M. Rupailaf en su poemario, la primera pulsi\u00f3n insurreccional al proceso colonizador es justamente la utilizaci\u00f3n de la lengua para totalizar e incluir, subvertidos en la nueva identidad, todos los elementos que fueron impuestos alguna vez por la fuerza.<\/p>\n<p>La pulsi\u00f3n descolonizadora de la lengua madre, huilliche y autotraducida por su propia enunciadora, organiza una nueva identidad reivindicadora de las ra\u00edces. Una identidad que se hace necesidad en la escritura como forma de reubicar en el canon la voz subalterna de los pueblos que por tantos a\u00f1os fueron masacrados e invisibilizado por la cultura occidental, colonizadora y violenta.<\/p>\n<p>El texto de Miranda Rupailaf, y sus consecuencias en la est\u00e9tica de toda una generaci\u00f3n que ha problematizado el rol del clasificador colonialista en la literatura, propone una mirada fresca, heter\u00f3clita y esperanzadora, mezcla justa de est\u00e9tica cuidada y mirada micropol\u00edtica de los procesos identitarios de todo un pueblo. Su lectura, imprescindible para forjar una nueva cartograf\u00eda literaria latinoamericana, debe hacerse sobre el recuerdo constante de los procesos hist\u00f3ricos de su pueblo y la marca indeleble de la lengua, primer artefacto descolonizador y reivindicativo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Rese\u00f1a Jorge Polanco<\/u><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/letras.mysite.com\/rmh220211.html\">http:\/\/letras.mysite.com\/rmh220211.html<\/a><\/p>\n<p>La poes\u00eda no se acaba en el origen sino en el complemento de un lector dispuesto a escuchar; reclama ese otro que pueda entablar un di\u00e1logo, sobrepasando el solipsismo y la biograf\u00eda del escritor. Menciono esta obviedad, puesto que existe una ruta simplista con la cual leer la poes\u00eda de Roxana Miranda (Osorno, 1982): la reducci\u00f3n de su escritura al r\u00f3tulo de &#8220;poes\u00eda mapuche&#8221; o &#8220;\u00e9tnica&#8221;. Este acomodo interpretativo, ya de manual, permite ciertas seguridades \u2014y no s\u00f3lo a los lectores\u2014 que bajo la tentativa de la discriminaci\u00f3n positiva, facilita ubicar al creador en garant\u00edas preestablecidas. (Con todo, hay que decirlo, en Chile la discriminaci\u00f3n no se ejerce y focaliza solamente sobre una etnia o un grupo). As\u00ed, finalmente, no se lee y las sorpresas quedan neutralizadas.<\/p>\n<p>Ciertamente, pervive un gesto pol\u00edtico en el libro Pu llime\u00f1 \u00f1i rulp\u00e1zuamelkaken\u2014Seducci\u00f3n de los venenos al comenzar con la traducci\u00f3n en mapudungun y despu\u00e9s en castellano. Pero el libro no puede situarse en un relato \u00e9tnico testimonial al perfilarse en un rango m\u00e1s amplio, como ocurre igualmente con la escritura de Jaime Luis Huen\u00fan. Si se pone atenci\u00f3n, estos dos poetas \u2014en lo que se refiere a Puerto Trakl y Pu llime\u00f1 \u00f1i rulp\u00e1zuamelkaken\u2014Seducci\u00f3n de los venenos\u2014 no escriben una poes\u00eda rom\u00e1ntica o modernista con tintes ind\u00edgenas puristas. Ha pasado mucha agua turbia bajo el puente, y la labor de un poeta es ser fiel a su poes\u00eda, desacomodando lo que se espera de ellos. Aquello lo confirman las referencias literarias espa\u00f1olas, europeas o b\u00edblicas, aparte de las chilenas o mapuches.<\/p>\n<p>La escritura de Roxana desliza un tono er\u00f3tico. Debe ser, como muestra el t\u00edtulo, por su intento de seducir y absorber al ser deseado que se conjura a trav\u00e9s de la copulaci\u00f3n. En el pr\u00f3logo, Fernanda Moraga adjudica esta caracter\u00edstica a la apelaci\u00f3n corporal, a la que habr\u00eda que agregar una disposici\u00f3n de escritura y lectura \u2014la manera en que Roxana recita sus textos\u2014 que hace pensar en una invocaci\u00f3n ritual, encarnada en el movimiento serpentino de los poemas. Ancestralmente, el rito resguarda el sincronismo del tiempo, la posibilidad de la reiteraci\u00f3n. El poemario sigue esta orientaci\u00f3n a partir del conjuro de ese ser que se desea devorar; es la degluci\u00f3n que busca reiterar el ritual. \u00bfSer\u00e1 que el poema es entendido como maleficio?<\/p>\n<p>El tono ritual se enfatiza a trav\u00e9s de la persistencia de la met\u00e1fora del ojo, de las visiones. En los \u00faltimos poemas se insiste en la mirada, sobre todo el ojo sumergido en la visi\u00f3n desde dentro. Las met\u00e1foras permiten ver, no hay un oscurecimiento del lenguaje, son im\u00e1genes pr\u00edstinas en las cuales asoman la enunciaci\u00f3n de los colores. Aunque el negro y blanco tambi\u00e9n concurren, quiz\u00e1s como m\u00e1culas o venenos, no pervive una ceguera del lenguaje que conjuga con la concepci\u00f3n de la poeta como visionaria, o si se quiere, un cham\u00e1n. En esta perspectiva, me parece que no ser\u00eda adecuado leer estos poemas bajo una preconcepci\u00f3n posmoderna. Creo que ser\u00eda simplista alinear el veneno de Roxana con la conocida idea de la escritura como pharmakon, le\u00edda por Derrida en Plat\u00f3n como remedio y veneno a la vez. No faltar\u00e1 el estudioso que se fascinar\u00e1 con instalar esta idea. Me explico: el veneno de la escritura en Plat\u00f3n consiste en el desplazamiento del habla y la consiguiente obsolescencia de la memoria; primera herencia geneal\u00f3gica de la condena sobre la graf\u00eda, tradicionalmente concebida como subsidiaria respecto de la oralidad. En cambio, en Pu llime\u00f1 \u00f1i rulp\u00e1zuamelkaken\u2014Seducci\u00f3n de los venenos no se atisba un ensalzamiento de la escritura ni una supuesta independencia productiva, menos a\u00fan una laceraci\u00f3n de la palabra que enjuicie su capacidad; en el poemario se observa una asimilaci\u00f3n l\u00edrica resuelta de antemano, que no pone en cuesti\u00f3n las capacidades de la palabra y que, por lo dem\u00e1s, hace juego con la r\u00edtmica y cadenciosa manera de leer de Roxana.<\/p>\n<p>Me parece que esa llaneza de las met\u00e1foras procede de la franqueza, sin renuencia o prejuicio, de aceptar una escritura corporal femenina. All\u00ed acierta el pr\u00f3logo de Fernanda Moraga, puesto que las im\u00e1genes l\u00edricas, casi de enso\u00f1aci\u00f3n, est\u00e1n ancladas en la persistencia del erotismo y el cuerpo que concretizan las transfiguraciones del lirismo. El lugar on\u00edrico de procedencia m\u00edtica da cuenta de un maleficio corporal que no consiste en una ponzo\u00f1a contra la escritura, sino en el intento de una enamorada que espera poseer y embrujar. Pareciera que el poemario contin\u00faa una tradici\u00f3n del envenenamiento que ciertamente es enorme. Dentro de lo que conozco, S\u00f3crates, por ejemplo, prefiri\u00f3 beber la cicuta antes que el ostracismo; algunas parejas se envenenaron al morir su amado como supuestamente ocurri\u00f3 con Cleopatra respecto a Marco Antonio; y otros personajes literarios los siguieron en su dramatismo, como Romeo y Julieta; uno podr\u00eda sostener que todo envenenamiento tiene algo de literario y novelesco. En el caso del libro de Roxana se trata tambi\u00e9n de un embrujo, una mala conciencia provocada por la mujer\u2014 serpiente que va enrosc\u00e1ndose en el texto, indicando una mirada que, a medida que avanza el libro, aleja a la mujer del papel de la v\u00edctima y la sit\u00faa en un rol tutelar por medio de las tenazas sexuales. Aqu\u00ed recuerdo una frase de Hamlet, que en su delirio se\u00f1ala uno de los secretos que le ense\u00f1\u00f3 su corta vida: cuidado con la confianza en la supuesta fragilidad de la mujer. Lo menciono no para caer en la rivalidad de los g\u00e9neros y plantear cu\u00e1l es m\u00e1s fuerte (eso ya todos lo sabemos), sino por lo interesante que se transforma el poemario de Roxana Miranda cuando se lee como perversi\u00f3n sexual, como un delicado maleficio que el erotismo de las mujeres pueden llevar a cabo y transformar en escritura, ampliando la resonancia femenina en vez de negarla. Es el placer de envenenar y ser envenenado.<\/p>\n<p><u>Tesis: El mestizaje vivo presente en la po\u00e9tica de Roxana Miranda Rupailaf en &#8220;Pu llime\u00f1 \u00f1i rulp\u00e1zuamelkaken\/Seducci\u00f3n de los Venenos&#8221;<\/u><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/repositorio.udec.cl\/xmlui\/handle\/11594\/1067?locale-attribute=en\">http:\/\/repositorio.udec.cl\/xmlui\/handle\/11594\/1067?locale-attribute=en<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta tesis consta de cuatro cap\u00edtulos. Los dos primeros constituyen la base te\u00f3rica para el an\u00e1lisis realizado en el tercer cap\u00edtulo, y entregan informaci\u00f3n sobre la cultura, la identidad y la literatura mapuche. En el cap\u00edtulo 1 se efect\u00faa una descripci\u00f3n de los principales aspectos de la cultura mapuche, comenzando por su cosmovisi\u00f3n, su religi\u00f3n y su mito de renacimiento; a continuaci\u00f3n, nos centramos espec\u00edficamente en el pueblo mapuche\u2013huilliche (al que pertenece Roxana Miranda Rupailaf) analizando sus aspectos culturales particulares, ligados directamente con la naturaleza; tambi\u00e9n dedicamos un apartado al deterioro de la naturaleza y las consecuencia de ello para la comunidad mapuche; finalmente realizamos un an\u00e1lisis de la relaciones interculturales entre mapuches y winkas, as\u00ed como los efectos que esto ha ocasionado sobre la identidad mapuche. En el cap\u00edtulo 2 examinamos la evoluci\u00f3n de la literatura mapuche desde la oralidad a la escritura, introduci\u00e9ndonos en la poes\u00eda y su problem\u00e1tica: definici\u00f3n, origen, posici\u00f3n dentro de la poes\u00eda chilena, como tambi\u00e9n sus principales exponentes. Adem\u00e1s procuramos reconocer las principales estrategias discursivas y metadiscursivas utilizadas por los autores, para, finalmente, establecer la incidencia de la ecolog\u00eda en la poes\u00eda mapuche. El cap\u00edtulo 3 es el principal de la investigaci\u00f3n, pues contiene un an\u00e1lisis de la obra po\u00e9tica de Roxana Miranda Rupailaf, espec\u00edficamente en base a su libro Pu llime\u00f1 \u00f1i rulp\u00e1zuamelkaken\/ Seducci\u00f3n de los Venenos. Comprende informaci\u00f3n biogr\u00e1fica de la poeta, las caracter\u00edsticas de la poes\u00eda mapuche presentes en su poes\u00eda, un an\u00e1lisis discursivo y metatextual de su obra, la relaci\u00f3n con la naturaleza, la creaci\u00f3n del cosmos desde las perspectivas de la poeta, de la cultura judeocristiana y del pueblo mapuche, adem\u00e1s las caracter\u00edsticas propias de la po\u00e9tica de la Miranda Rupailaf. Asimismo, indagamos sobre el erotismo y la feminidad de su escritura. Todo esto en base a lo visto en los dos cap\u00edtulos anteriores. El cuarto y \u00faltimo cap\u00edtulo consiste en una s\u00edntesis en donde se resumen los resultados m\u00e1s importantes de este estudio, adem\u00e1s de las conclusiones finales con respecto a la relaci\u00f3n de la poes\u00eda mapuche con la naturaleza y la femineidad, que es el asunto principal de esta tesis.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Oralidad, escritura, performance y erotismo en la poes\u00eda de Roxana Miranda Rupailaf: tradici\u00f3n y ruptura en la escritura de mujeres por Soledad Falabella Luco.<\/u><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistas.uchile.cl\/index.php\/NO\/article\/view\/12297\">https:\/\/revistas.uchile.cl\/index.php\/NO\/article\/view\/12297<\/a>}<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este art\u00edculo se analiza la oralidad, la escritura, el performance de la diferencia<br \/>\nsexual y el erotismo en la poes\u00eda de Roxana Miranda Rupailaf, desde<br \/>\nuna perspectiva hist\u00f3rica y en relaci\u00f3n a la escritura de mujeres, teniendo<br \/>\nen cuenta la peligrosa relaci\u00f3n entre la identidad gen\u00e9rico sexual y la esfera<br \/>\np\u00fablica. Para ello, se analizan los poemas Seducci\u00f3n de los venenos y<br \/>\nSerpientes de sal. Asimismo, se indaga sobre los desaf\u00edos metodol\u00f3gicos de<br \/>\ntrabajar con una escritura que se gesta desde la transgresi\u00f3n, la liminalidad<br \/>\nde los m\u00e1rgenes y la voluptuosidad del erotismo. Con ello el art\u00edculo busca<br \/>\nconfi gurar un escenario que permita valorar la poes\u00eda de Roxana Miranda<br \/>\nRupailaf como un efecto performativo: un acontecimiento en que convergen<br \/>\ny aparecen m\u00faltiples cuerpos po\u00e9ticos en nuestro escenario contempor\u00e1neo<br \/>\ncultural y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>El enmascaramiento femenino en la frontera: po\u00e9ticas de la resistencia en Estilo (2011) de Dolores Dorantes y Pu llime\u00f1 \u00f1i rulp\u00e1zuamelkaken\/ Seducci\u00f3n de los venenos (2008) de Roxana Miranda Rupailaf (Extracto).<\/u><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/revistanortegrande.uc.cl\/index.php\/alch\/article\/view\/36171\">https:\/\/revistanortegrande.uc.cl\/index.php\/alch\/article\/view\/36171<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n se interesa en la funci\u00f3n de la m\u00e1scara revestida por la mujer en el espacio fronterizo. Por un lado, en Estilo, Dolores Dorantes, escritora mexicana originaria de Ciudad Ju\u00e1rez, con asilo pol\u00edtico en Los Angeles (EE.UU.), deja emerger una voz colectiva femenina y enmascarada que, desde un lugar innombrado caracterizado por la aridez y la violencia, interpela y pide a un hombre gen\u00e9rico someter su mente y su cuerpo erotizado y desgarrado. Por otro lado, Roxana Miranda Rupailaf, poeta chilena de origen mapuche, presenta en el poemario biling\u00fce mapudungun\/castellano Pu llime\u00f1 \u00f1i rulp\u00e1zuamelkaken \/ Seducci\u00f3n de los venenos, m\u00faltiples voces y cuerpos femeninos lascivos. La met\u00e1fora de la serpiente atraviesa el texto y simboliza no solo las \u201cpecadoras\u201d b\u00edblicas sino que tambi\u00e9n pone en escena las serpientes de la tierra Tren-Tren (el Bien) y del diluvio Kai-Kai (el Mal), mito etiol\u00f3gico de la tradici\u00f3n cultural mapuche. En los poemas de Dorantes y Miranda Rupailaf aparece una estructura tripartita que representa el in de un ciclo. El texto de Dorantes aparece como una suerte de poema extenso y singular, una prosa po\u00e9tica de estilo parat\u00e1ctico con un lenguaje cortante, frontal, instigador, con muchas repeticiones que conforman provocadoras letan\u00edas. Se divide en tres apartados irregulares en su extensi\u00f3n, precedidos por ep\u00edgrafes dedicados a acepciones heterog\u00e9neas y an\u00f3nimas de la palabra estilo. En la primera parte, numerada del 6 al 29, una voz colectiva femenina expresa el deseo violento de la penetraci\u00f3n sexual al interpelar un ente innominado de car\u00e1cter masculino. La falsa sumisi\u00f3n que se advierte en este requerimiento indica la espera tensa de alg\u00fan cambio. En la segunda parte, de cuatro estrofas, la voz se hace apremiante instando a la guerra. La tercera parte, de tres estrofas de verso libre, se percibe la lenta des-aparici\u00f3n de las veleidades de la voz y m\u00e1s bien una constataci\u00f3n de la inutilidad de la acci\u00f3n frontal. La muerte o la ausencia aparece entonces como la posibilidad para lo femenino de interrogar el \u201ccielo de sangre\u201d (35) que describe y de incomodar al interpelado refreg\u00e1ndole su groser\u00eda. Miranda Rupailaf expone tambi\u00e9n tres partes encabezadas por la met\u00e1fora de la serpiente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contraportada del Libro \u201cSeducci\u00f3n de los Venenos\u201d \u00a0con rese\u00f1a de Fernanda Moraga. &nbsp; &nbsp; Art\u00edculo Camila Albertazzo https:\/\/laprimeravertebra.com\/roxanamirandarupailaf\/#:~:text=%E2%80%9CSeducci%C3%B3n%20de%20los%20venenos%E2%80%9D%20es,la%20columna%20vertebral%20del%20libro. 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